Adam Johnson - George Orwell fue amigo mío

martes, 31 de enero de 2017



Título original: Fortune Smiles
Traducción: Carles Andreu
Año: 2015
Editorial: Seix Barral
Páginas: 312
Valoración: ★★★


¿Puede ser que se haya publicado en enero el mejor libro del año? Habrá que esperar once meses para conocer la respuesta. Sin embargo, me cuesta imaginar un título que pueda ensombrecer a corto plazo a las seis historias reunidas en esta brillante colección. Desde Diez de diciembre no se había cruzado en mi camino un libro de relatos tan potente ni tan devastador como este. Su artífice, el escritor estadounidense Adam Johnson, nos traslada en ellas a un mundo sospechosamente similar al nuestro donde la tecnología ejerce un papel dominante y permite expresar nuevas y desalentadoras formas de lidiar con el sufrimiento. Huracanes, esposas moribundas, desertores norcoreanos, canciones de Kurt Cobain y pedófilos arrepentidos en busca de redención son solo algunos de los elementos que Johnson maneja con mano experta en esta obra donde se fusionan el humor y la tragedia de manera extremadamente inteligente. 

Ya desde la primera página, lo virtual se presenta como una solución aceptable para encarar el dolor. Por eso, no ha de extrañarnos que el protagonista de Nirvana, la historia que abre la colección, mantenga conversaciones con el holograma de un presidente asesinado que él mismo ha reconstruido partiendo de discursos y conferencias extraídas de Internet. De esta manera pretende encontrar un poco de consuelo ante la enfermedad de su esposa, una rara afección del sistema nervioso que le impide moverse de la cama, donde se pasa horas enteras escuchando a su ídolo, Kurt Cobain, y cavilando en la idea del suicidio. Sobre matrimonios difíciles también habla la magistral Datos interesantes, de corte autobiográfico, en la que una superviviente de cáncer mamario relata su dura batalla contra la enfermedad y sus secuelas (así como el efecto que produce en los miembros de su familia) mientras el mundo a su alrededor se va desmoronando lentamente hasta perder la solidez. 


«Nos hundimos en un pozo de desesperación estrecho y profundo, un lugar que nos separa del mundo. Todo lo nuestro está ahí, en el fondo del pozo —nuestras carreras, nuestros objetivos, nuestros viajes y nuestros hijos—, tan cerca que podemos ahogarlo para salvarnos nosotros».


La historia que da título a la colección es también una interesante reflexión sobre la memoria y el poder del autoengaño. En ella, un antiguo funcionario de prisiones que trabajaba para la Stasi en la Alemania del Este comienza a recibir una serie de paquetes que contienen efectos personales de su época como carcelero. George Orwell fue amigo mío explora de manera rotunda temas como la culpa, la manipulación informativa y la responsabilidad por los crímenes cometidos, estableciendo a lo largo del relato una conversación entre verdugo y víctima que conduce a un sorprendente desenlace. Por otro lado, Huracanes anónimos, si bien es la historia que menos me ha impresionado, presenta un emotivo a la par que desolador retrato de cómo es la vida en una ciudad azotada por el Katrina, un escenario ciertamente arrasado donde, a pesar de todo, un joven repartidor conseguirá restablecer la relación con su padre moribundo y su desconocido hijo, al que se verá obligado a cuidar tras la desaparición de la madre. 


«Lo mas extraño no es la destrucción; uno ya se espera encontrarlo todo abotargado, como un cadáver, colchones empapados y neveras reventadas. No, lo mas desconcertante son las prendas de ropa que cuelgan de las ramas de los árboles, que, vistas con el rabillo del ojo, parecen personas que te vigilan. Otra cosa que da bastante grima es que, en lugar de verte reflejado en las ventanas de las casas, tu imagen se pierde en sus habitaciones oscuras». 


En La sonrisa de la fortuna, Johnson regresa al escenario de la novela con la que ganó el Pulitzer, poniéndonos en la piel de dos desertores norcoreanos que tratan de adaptarse al opulento y deslumbrante ambiente que se vive en Corea del Sur. Por último, Pradera Oscura, sin duda el relato más crudo, perturbador e impactante de todo el libro, tiene como protagonista a un pedófilo experto en seguridad informática que trata de expurgar sus demonios colaborando con el rastreo de individuos que participan en la elaboración y distribución de pornografía infantil. Lo realmente jodido del relato no es lo explícito en sí, sino la sensación que te deja de desafección por la especie humana. Y es que, por decirlo de algún modo, las historias de George Orwell fue amigo mío constituyen un infalible remedio contra la felicidad. Son relatos que se leen al borde de la lágrima o con un puño retorciéndote las entrañas. Las contadas sonrisas que arranca se producen en situaciones de dudosa índole cómica. Y aún así, el excepcional estilo de Johnson posee una extraña cualidad reconfortante que sirve para afrontar hasta la experiencia más dramática.

No me cansaré de repetirlo: lo que Adam Johnson consigue con esta obra está al alcance de muy pocos escritores. La suya es literatura de altos vuelos, no apta para pusilánimes ni personas con la sensibilidad a flor de piel. Estos seis relatos, a los que solo me cabe calificar como magistrales, te someterán a los más intensos vaivenes emocionales, arruinarán tu paz mental y renovarán tu fe en el poder de las historias cortas para despertar reacciones tan diversas como violentas. Con este nuevo libro, de imprescindible lectura, Adam Johnson se postula como una de las voces más enriquecedoras de la narrativa norteamericana actual, demostrando que el aluvión de premios recibidos durante el último lustro es, lejos de inmerecido, producto de un extraordinario genio. 

Novedades editoriales: febrero 2017

lunes, 30 de enero de 2017

La estación de la calle Perdido, China Miéville
Ediciones B - 8 de febrero - 832 páginas

PRIMER VOLUMEN DE LA TRILOGÍA BAS-LAG.

«La estación de la calle Perdido transporta al lector, a lo largo de más de ochocientas páginas rebosantes de imaginación, a Nueva Corbuzon, una metrópoli bulliciosa y brutalmente estratificada: un Parlamento compuesto por miembros de las elites, y sostenido por la fuerza militar, rige los destinos de una población marginal, ingente y prácticamente paria, de drogodependientes, prostitutas, artesanos y delincuentes. Sin ser del todo un libro steampunk, La estación de la calle Perdido tiene algo de parábola victoriana, de versión sci-fi de Oliver Twist en la manera de describir la suciedad y la miseria en las calles. A lo que Miéville añadía un ingrediente más: la xenofobia.»


El bazar de los malos sueños, Stephen King
Plaza & Janés - 9 de febrero - 608 páginas

Stephen King nos presenta en El bazar de los malos sueños una excepcional selección de relatos, algunos nuevos y otros revisados en profundidad. Cada uno viene precedido de su propia introducción, donde habla sobre sus orígenes y sobre los motivos que lo llevaron a escribirlo, incluyendo aspectos autobiográficos.
Aunque han pasado ya treinta y cinco años desde que escribió su primera colección, Stephen King sigue deslumbrándonos con su maestría en el género. En esta ocasión trata temas como la moralidad, la vida después de la muerte, la culpa y lo que corregiríamos del pasado si pudiéramos ver el futuro.


La invasión del Tearling, Erika Johansen
Fantascy - 9 de febrero - 576 páginas

Una vez conquistado el trono, hay que conservarlo. Y no parece fácil. Kelsea ha decidido interrumpir el envío de esclavos al vecino reino de Mort y se ha ganado la lealtad y la admiración de su pueblo, pero también ha despertado la ira de la Reina Roja. A partir de ahora, la brutal soberana no cejará en su empeño por destruirla.
Desesperada y más sola que nunca, Kelsea deberá encontrar la manera de defender a su reino. Y eso pasa por aprender a controlar sus poderes y descubrir su conexión con Lily, quien procede de una época en la que ser mujer era casi un crimen.
Mientras el ejército invasor se acerca, Kelsea se dispone a servirse de lo que ha aprendido para asegurar el futuro del Tearling. Pero el tiempo se acaba...


Los últimos días de Nueva París, China Miéville
Ediciones B - 22 de febrero - 240 páginas

Marsella, 1941. En el caos de la guerra, el ingeniero estadounidense Jack Parsons tropieza con un grupo clandestino antinazi, incluido el teórico surrealista André Breton. En los extraños juegos de los diplomáticos disidentes, los revolucionarios exiliados y los artistas de vanguardia, Parsons encuentra y canaliza la esperanza. Pero lo que involuntariamente desencadena es el poder de los sueños y las pesadillas, cambiando la guerra y el mundo para siempre.
Año 1950. Thibaut, un luchador surrealista solitario, camina por una nueva y alucinógena París, donde los nazis y la Resistencia están atrapados en un conflicto interminable y las calles son acechadas por imágenes y textos que parecen cobrar vida con las fuerzas del Infierno. Para escapar de la ciudad, debe unirse a Sam, un fotógrafo estadounidense, y hacer causa común con una poderosa y enigmática figura... Pero Sam está siendo cazado. Y surgirán nuevos secretos que pondrán a prueba todas sus lealtades, a la nueva y la vieja París, y a la realidad misma.


Chamán, Kim Stanley Robinson
Minotauro - 28 de febrero - 544 páginas

Chamán es una novela ambientada en la Edad de Hielo. En ella Robinson viaja por primera vez al pasado, pero las claves de su obra siguen siendo las mismas: la supervivencia de la humanidad.
Colimbo, un joven que quiere convertirse en el chamán del Clan del Lobo, deberá pasar una prueba que lo pondrá al límite antes de empezar su aprendizaje con Espino.



Los peligros de fumar en la cama, Mariana Enriquez
Anagrama - 1 de febrero - 208 páginas

Una niña desentierra en el jardín unos huesos que resultan no ser de un animal; la bucólica escena veraniega de unas chicas que se bañan en un paraje natural acaba convertida en un infierno de celos de inquietantes consecuencias; un mendigo despreciado siembra la desgracia en un barrio pudiente; Barcelona se transforma en un escenario perturbador, marcado por la culpa y del que es imposible escapar; una presencia fantasmal busca un sacrificio en un balneario; una chica siente una atracción fetichista por los corazones enfermos; un rockero fallecido de un modo atroz recibe un homenaje de sus fans que va más allá de lo imaginable; un chico que filma clandestinamente a parejas haciendo el amor y a mujeres con tacones altos caminando por las calles recibe una propuesta que le cambiará la vida...
En los doce soberbios cuentos que componen este volumen Mariana Enriquez despliega todo un repertorio de recursos del relato clásico de terror: apariciones espectrales, brujas, sesiones de espiritismo, grutas, visiones, muertos que vuelven a la vida... Pero, lejos de proponer una mera revisitación arqueológica del género, reelabora ese material con una voz propia y radicalmente moderna. Tirando del hilo de la mejor tradición, la lleva un paso más allá, con historias que indagan en lo siniestro que se agazapa en lo cotidiano, despliegan un turbio erotismo y crean imágenes poderosísimas que dejan una huella indeleble.


Estabulario, Sergi Puertas
Impedimenta - 27 de febrero - 256 páginas

ESTABULARIO es como el hábitat controlado en el que se experimenta con las ratas en los laboratorios. Una colección de seis relatos largos que, si tuviera su propia nube de keywords, serían Televisión, Alucinógenos, Software, Telefonía móvil, Religión, Sexo, Internet, Islamismo, Franquicias, Sociedad 2.0 y Apocalipsis.




Caraval, Stephanie Garber
Planeta - 28 de febrero - 432 páginas

Recuerda, sólo es un juego… Scarlett Dragna nunca ha abandonado la pequeña isla en la que ella y su hermana Tella viven bajo la vigilancia de su estricto y cruel padre. Desde hace años Scar sueña con asistir a la celebración anual de Caraval, unos legendarios juegos que duran una semana y en los que la audiencia participa para ganar el Gran Premio. Caraval es magia, misterio y aventura. Y para Scarlett y su hermana representa la libertad y poder huir de su padre. Ahora que está a punto de casarse con un hombre al que nunca ha visto, Scar cree que su sueño nunca se cumplirá. Pero justo dos semanas antes de la boda recibe las tan ansiadas invitaciones a los juegos. Sin embargo, una vez allí nada sale como espera: Legend, el Maestro de Caraval, secuestra a Tella y Scarlett se verá obligada a entrar en un peligroso juego de amor, sueños, medias verdades y magia en el que nada es lo que parece. Real o no, sólo dispone de cinco noches para descifrar todas las pistas que conducen hacia su hermana, o ésta desaparecerá para siempre…


Cuando me veas, Laura Gallego
Destino - 28 de febrero - 384 páginas

¿Quién o qué es? ¿Qué intenciones tiene? ¿Una amenaza desconocida o una luz en la oscuridad? ¿Tiene algo que ver con el caso del “chico de la azotea”?
Extraños sucesos inexplicables. Un secreto. Una muerte repentina. Una investigación. ¡Descubre qué hay detrás!




Mañana azul, Pierce Brown
RBA Molino - 9 de febrero - 672 páginas 

Arriesgándolo todo para hundir la Sociedad dorada, Darrow ha sobrevivido a las despiadadas rivalidades entre los guerreros más poderosos. Ha logrado ascender y ha aguardado pacientemente el momento de desencadenar la revolución que acabará con la jerarquía desde dentro. Por fin ha llegado la hora…
Para vencer, necesitará persuadir a los que están sumidos en la oscuridad para que rompan sus cadenas y reclamen un destino que se les ha negado durante mucho tiempo. Un destino demasiado glorioso para renunciar a él.


La uruguaya, Pedro Mairal
Libros del Asteroide - 6 de febrero - 144 páginas

Lucas Pereyra, un escritor recién entrado en la cuarentena, viaja de Buenos Aires a Montevideo para recoger un dinero que le han mandado desde el extranjero y que no puede recibir en su país debido a las restricciones cambiarias. Casado y con un hijo, no atraviesa su mejor momento, pero la perspectiva de pasar un día en otro país en compañía de una joven amiga es suficiente para animarle un poco. Una vez en Uruguay, las cosas no terminan de salir tal como las había planeado, así que a Lucas no le quedará más remedio que afrontar la realidad.
Narrada con una brillante voz en primera persona, La uruguaya es una divertida novela sobre una crisis conyugal que nos habla también de cómo, en algún punto de nuestras vidas, debemos enfrentarnos a las promesas que nos hacemos y que no cumplimos, a las diferencias entre aquello que somos y aquello que nos gustaría ser.


Mentira y sortilegio, Elsa Morante
Lumen - 16 de febrero - 1024 páginas

Imaginemos un apartamento grande, lleno de baratijas y vacío de vida. De repente, asoma el rostro de una mujer: es Elisa, una joven huérfana, que vive rodeada de novelas de aventura y sagas trufadas de héroes y doncellas. Decidida a poner por escrito la historia de su familia, Elisa convierte a su madre Anna, a su padre Francesco, al primo Edoardo y a una generosa prostituta de nombre Rosalía en personajes de leyenda. Así, unos seres en realidad anodinos, patéticos incluso, se transforman en hombres y mujeres dignos de mil locuras, y lo que podría ser una comedia costumbrista es una grandiosa tragedia. Además, Elisa ya nos advierte en las primeras páginas de la novela: «Aunque ustedes, queridos lectores, encontrarán en estas líneas a más de un personaje contagiado por el morbo de la imaginación, sepan que ya han conocido al enfermo más grave, pues aquí me tienen: soy yo, Elisa».
Hija del desprecio, esa mujer de largas trenzas y rostro pálido ha heredado de sus padres un enigma, y a ese enigma se añaden el miedo y la mentira, que fabrican amores apasionados, hijos ilegítimos y matrimonios infelices. Para comprender tanta locura, la joven fantasea y recuerda; luego escribe y lleva al lector a una pequeña ciudad del sur de Italia a principios del siglo XX, un lugar y una época en que la libertad de las mujeres estaba en manos de padres, maridos y amantes.


Cáscara de nuez, Ian McEwan
Anagrama - 15 de febrero - 224 páginas

Trudy mantiene una relación adúltera con Claude, hermano de su marido John. Éste, poeta y editor de poesía, es un soñador depresivo con tendencia a la obesidad cuyo matrimonio se está desintegrando. Claude es más pragmático y trabaja en negocios inmobiliarios. La pareja de amantes concibe un plan: asesinar a John envenenándolo. El motivo: una mansión georgiana valorada en unos ocho millones de libras que, si John muere, heredará Trudy.
Pero resulta que hay un testigo de esta maquinación criminal: el feto que Trudy lleva en sus entrañas. Y en una pirueta de triple salto mortal que parece imposible de sostener pero le sale redonda, McEwan convierte al feto –al que todavía no han puesto nombre porque no ha nacido– en el narrador de la novela, desde la primera página hasta la última.
Lo que sigue es una mezcla genial de comedia negra, trama detectivesca y astuta reescritura intrauterina de un gran clásico, por cuyas páginas asoman también una joven poetisa amante de John y una bregada inspectora de policía. Pero además de observar desde primera fila los preparativos del asesinato de su padre a manos de su madre, el feto filosofa sobre el mundo y la vida, lanza preguntas incómodas y se lo cuestiona todo, mientras las copas de vino –y alguna bebida de más graduación– que bebe su madre tienen efectos mareantes sobre él.
Jugando con un narrador inaudito, Ian McEwan plantea un audaz experimento literario que es un auténtico tour de force sólo al alcance de un escritor superdotado. Y el resultado es una novela redonda que avanza con el palpitante ritmo de un thriller, trufada del mejor humor británico.


Yugoslavia, mi tierra, Goran Vojnovic
Libros del Asteroide - 20 de febrero - 360 páginas

Al buscar en Google el nombre de su padre, un oficial del Ejército Popular Yugoslavo que supuestamente había muerto durante la guerra de los Balcances, Vladan Borojevic descubre por sorpresa un oscuro secreto familiar que le devuelve al inicio de la guerra: «Mi niñez terminó de golpe una mañana cualquiera del verano de 1991». Diecisiete años más tarde emprende un viaje por Croacia, Bosnia y Serbia en busca de su padre; el contraste entre lo que ve y lo que recuerda le ayudará a entender también hasta qué punto se desintegró el mundo donde él había vivido con su familia. Yugoslavia, mi tierra nos habla del destino de los Balcanes antes y después de la guerra y, sobre todo, de cómo la guerra afectó a todos sus habitantes, incluso a quienes supuestamente consiguieron escapar de ella.


Miel del desierto, Edith Pearlman
Alianza de Novelas - 16 de febrero - 320 páginas

Hace ya varios decenios que Edith Pearlman viene reclamando un puesto entre los grandes cuentistas de todos los tiempos. Su modo incomparable de ver la realidad, su consumada maestría, su ingenio amplio y generoso, han dado lugar a que se la compare con Anton Chéjov, John Updike, Alice Munro, Grace Paley y Frank O'Connor. Miel del desierto constituye una asombrosa recopilación de relatos y viene a ser una auténtica celebración de la autora. Sean cuales sean sus personajes, Pearlman los conoce a todos, íntimamente, y nos los describe con insuperable generosidad. Su prosa, tan afinada como poética, arroja luz sobre momentos muy precisos y muy devastadores, logrando que reflejen la belleza y la gracia que puede haber en la vida cotidiana. Por su mérito literario y por lo fácil que resulta identificar a estos personajes que con tanta exquisitez y solidaridad nos describe, Miel del desierto es una recopilación que nunca llegará a borrarse de la memoria del lector y viene a demostrar, una vez más, que Pearlman es una gran maestra de la forma, pero también que su visión del mundo nunca deja de ser sabia y comprensiva.


Los casos de Horace Rumpole, abogado, John Mortimer
Impedimenta - 13 de febrero - 272 páginas

Insigne defensor de las causas perdidas, Horace Rumpole es un abogado adorable, un hombre de altos ideales y de gran sentido común, que fuma cigarros malos, bebe un clarete aún peor, es aficionado a los fritos y a la verdura demasiado hervida, cita a Shakespeare y Wordsworth a destiempo y, generalmente, se decanta por los casos desesperados y por los villanos de barrio. Excéntrico y gruñón, lleva años abriéndose paso en las salas de justicia londinenses, mientras brega en casa con su terca mujer, Hilda, a quien él apoda «Ella, La que Ha de Ser Obedecida», en un particular universo donde el sarcasmo, el humor y la intriga se mezclan a partes iguales. Al modo de P. G. Wodehouse, John Mortimer construye en sus narraciones un universo demoledor y sarcástico al más puro estilo British.


Corazón de vinagre, Anne Tyler
Lumen - 16 de febrero - 216 páginas

Kate Battista anda por la vida con el paso firme de quien nunca duda, pero procura que su pelo largo caiga hacia delante para esconder su mirada angustiada. ¿Cómo es posible que una mujer hecha y derecha haya acabado haciéndose cargo de una familia excéntrica, donde todo parece gobernado por las fórmulas científicas del padre y los caprichos de una hermana adolescente? Por si eso fuera poco, en el parvulario donde trabaja las cosas no están en su mejor momento: los niños la adoran, pero sus padres no aprecian ciertas opiniones de Kate, que peca de una insólita sinceridad.
Un buen día, alguien aparece en el horizonte y en la mesa de Kate con una bolsa llena de barritas de chocolate: es Pioter Cherbakov, el hombre que asiste a su padre en el laboratorio, un lugar inhóspito donde los dos trabajan a destajo para llevar adelante un experimento muy importante. Pioter viene de lejos, su permiso de residencia está a punto de caducar y lo echarán del país a menos que el joven y brillante investigador no tenga motivos familiares para quedarse, y el doctor Battista ha encontrado una solución ingeniosa...
Kate se indigna, protesta, pero habrá que leer hasta la última página de esta brillante versión de La fierecilla domada de William Shakespeare para saber cómo Anne Tyler ha seguido los hilos de una historia clásica y finalmente la ha hecho muy suya y muy hermosa.


El gran desierto, James Ellroy
Literatura Random House - 9 de febrero - 528 páginas

Los Ángeles, Nochevieja de 1949. El cadáver mutilado de un hombre joven, los ojos arrancados, mordeduras por todo el cuerpo... es el primer asesinato de la oleada que sembrará el pánico en los entornos comunistas de la ciudad.
Danny Upsaw, ayudante del sheriff, se obsesiona con el caso mientras se convierte en anzuelo contra los comunistas en Hollywood. Se sumarán a la caza de brujas Mal Considine, ambicioso fiscal del distrito, y Buzz Meeks, expolicía caído en desgracia. Considine busca un ascenso; Meeks, dinero. Tres hombres sumidos en una espiral de codicia y engaño que les confrontará con sus propios demonios.


América alucinada, Betina González
Tusquets - 7 de febrero - 256 páginas

En una ciudad sin nombre, algunos jóvenes desencantados empiezan un movimiento de vuelta a la naturaleza: abandonan a sus hijos y se van a vivir a los bosques. Tiempo después, los ciervos de la zona se comportan de manera extraña y agresiva. América alucinada cuenta la historia de tres personajes: Berenice, una niña al parecer abandonada por su madre; Beryl, una anciana ex hippie que funda un club de caza para eliminar a los ciervos; y Vik, un inmigrante que descubre que una mujer se ha escondido en su casa durante días.
Personajes complejos y entrañables para una trama de alta tensión narrativa que sorprende al lector a cada paso. Con la escritura envolvente y original que la caracteriza, Betina González ha logrado una novela que es una reflexión sobre la ruptura de los lazos solidarios en el capitalismo de hoy y una historia inquietante acerca de nuestras utopías colectivas.


Dame tu corazón, Joyce Carol Oates
Gatopardo Ediciones - 6 de febrero - 344 páginas

La necesidad de amor —obsesiva, autodestructiva, impredecible— nos conduce a lugares prohibidos; así sucede en el mundo escalofriante de Dame tu corazón, esta colección de relatos de la inimitable Joyce Carol Oates. Diez historias sobrecogedoras: niños que escapan al control de sus padres; cónyuges que se despiertan un día y descubren que apenas se conocen; pasados obsesivos que interfieren en futuros inciertos; y también nos damos de bruces con la certeza de que aquellos que tenemos más cerca son quienes pueden hacernos más daño. Historias capaces de despertar nuestras pasiones más profundas.  


Dulceagrio, Stephanie Danler
Malpaso - 20 de febrero - 368 páginas

Tess, una veinteañera inexperta, llega a Nueva York desde su pequeña ciudad provinciana en el sofocante verano de 2006. No tiene amigos y apenas dinero. Sólo cuenta con una habitación alquilada en Williamsburg, Brooklyn, y una curiosidad infinita. Cuando consigue un trabajo como camarera suplente en un conocido restaurante de Manhattan todo un mundo se abre ante ella. Su relato abarcará ese primer año de descubrimientos: ostras, champagne, borgoña, cocaína, amistad, lujuria, amor y bares de mala muerte. Tess se deja arrastrar por Simone, una camarera experimentada que se convertirá en mentora, y se enamorará de Jake, un camarero atractivo y misterioso que también mantiene una relación inquebrantable con Simone. Cuando esa relación se convierta en triángulo, Tess aprenderá la lección más importante de su vida.

Laurie Colwin - Felicidad familiar

viernes, 27 de enero de 2017



Título original: Family Happiness
Traducción: Antonio-Prometeo Moya
Año: 1982
Editorial: Libros del Asteroide
Páginas: 336
Valoración: ★★★


La felicidad es una meta escurridiza. Un bien deseable y escaso que todo el mundo pretende conseguir. Sin embargo, hay personas que no parecen predispuestas a encontrarla. Personas que, a pesar de las circunstancias favorables, terminan saboteando sus propios intentos de alcanzar el tan ansiado estado de bienestar. En su última novela traducida al castellano, Laurie Colwin (Nueva York, 1944) reflexiona sobre esta particularidad en un mundo donde los lazos familiares constituyen la base sobre la que cimentar una existencia feliz. La protagonista de este relato es Polly Solo-Miller Demarest, miembro de un reputado clan de juristas estadounidenses que disfrutan de seguridad económica, prominencia social, realización personal y, en general, todas las comodidades que a uno se le puedan venir a la cabeza. Unidos por un fuerte apego a los valores tradicionales y a la excelencia tanto en el ámbito laboral como el individual, los Solo-Miller son una familia que no concibe la infelicidad, una tribu donde cada miembro conoce bien las expectativas que hay puestas sobre él y se esfuerza incansablemente por satisfacerlas.


«Puede que la verdad sea que soy tan caprichosa, tan engreída y tan afortunada que nunca he tenido que pelear para tener lo que quiero. Puede que nunca haya querido nada de esto. Puede que solo sea capaz de pensar lo que me han inculcado».


En el caso de Polly, su papel consiste en ser una hija, hermana, madre y esposa intachable, brillante en su trabajo, excelente cocinera, cuidadora incansable y mediadora en los escasos e inofensivos conflictos familiares que se plantean. Una mujer educada para «prestar atención, no ser el centro de la misma». Lejos de hundirse bajo semejante carga, Polly cumple sus funciones razonablemente bien. Soporta con estoicidad la indiferencia de su padre, Henry, y los severos juicios de su madre, Wendy, que la compara constantemente con sus dos hermanos varones: Paul, un hombre exquisito, ausente e irascible que no parece muy interesado en los asuntos terrenales («Se decía que era brillante, pero era tan callado que nadie le había oído decir nunca nada brillante»), y Henry el Joven, considerado un poco la oveja negra de la familia tras renunciar a una carrera en el mundo de la abogacía, casarse con una checoslovaca y tener perro en lugar de un hijo que añadir a la estirpe de los Solo-Miller. Sin embargo, la vida de Polly da un inesperado vuelco cuando conoce a Lincoln, un pintor solitario y algo bohemio del que se enamora sin remedio tras asistir a una de sus exposiciones. La velocidad y desesperación con que Polly se lanza a los brazos de Lincoln no es sino un síntoma de su insatisfacción latente, una grieta prácticamente inapreciable por la que este personaje se cuela para calmar una sed que Polly no era consciente de tener.

De repente, Polly se ve sacudida por una desbordante sensación de humillación y culpabilidad, consciente de lo que pensaría su entorno si se hiciera pública su aventura amorosa. El adulterio es una mancha en su expediente que sencillamente no puede permitirse. Incapaz de decidirse entre un amante con el que la vida en pareja no funcionaría y un marido al que ama, pero con el que se siente desplazada por culpa de su trabajo, Polly se encamina hacia la autodestrucción total, hacia una encrucijada emocional donde ninguna de las alternativas supone un verdadero alivio. Este dilema que va consumiendo poco a poco a Polly se convierte en el terreno donde Laurie Colwin, en un tono compungido y repleto de desasosiego, cultiva una fascinante observación de la felicidad como cuchillo de doble filo. Por un lado, expone los sacrificios a los que hacemos frente en nombre del amor, de la prosperidad sentimental, de la solución que complace al mayor número de individuos. Por el otro, Colwin deja entrever que dichas medidas, adoptadas para corresponder al ideal de felicidad que nos han inculcado desde pequeños, a veces acarrean justo lo contrario.


«Su problema no era haberse enamorado de Lincoln, ni siquiera lo que había posibilitado el haberse enamorado: su problema era ella misma. Era el yugo que se había puesto sobre la cerviz, las normas a las que se había sometido voluntariamente y el hecho de que por debajo de todo el servicio, cariño, cuidado y educación había otra Polly que no había afrontado totalmente».


Hablando de amor, ¿puede uno enamorarse de un libro? Si es así, no hay duda de que yo me he enamorado de Felicidad familiar. Se llame como se llame, el sentimiento que me despiertan los libros de Laurie Colwin son producto de algo más que una simple meritocracia. Seguramente habrá por ahí montones de obras que sobrepasen las cualidades literarias de este. Sin embargo, pocos alcanzan a trasmitir la misma autenticidad, la naturalidad y el profundo entendimiento de los lazos familiares que la autora demuestra poseer aquí. La novela de Colwin se lee como una descarnada y emotiva confesión, aderezada con finísimos toques de humor, de alguien que se abre en canal ante el lector para exponerle sus dudas, inseguridades y temores más arraigados. Colwin hace de la sencillez su estandarte y de la honestidad todo un arte. Consigue que te involucres con unos personajes que, a pesar de tener todo lo que uno pudiera desear, no son inmunes a los desacarreos e inconvenientes de la vida. Polly no sale indemne de su romance ilícito, pero nosotros tampoco. Y es precisamente ese nivel de conexión que la autora consigue establecer entre realidad y ficción lo que convierte a Felicidad familiar en una lectura tan necesaria. Maravillosa Colwin, y maravillosa la decisión tomada por Libros del Asteroide de seguir apostando por ella.

Reseñas breves [158-160]

martes, 24 de enero de 2017



►Título original: Into the Wild
►Traducción: Albert Freixa
►Año: 1996
►Editorial: Ediciones B
►Páginas: 304
►Valoración: ★★★


A finales de 2016 se puso a la venta la edición XX aniversario de este clásico contemporáneo estadounidense, así que me lancé a por su lectura. Como buena edición conmemorativa, contiene un puñado de «extras» que amortizan su compra, si bien la historia original ya supone un motivo más que justificado para querer tenerlo. Hacia rutas salvajes narra la reconstrucción de un caso que conmocionó a la sociedad norteamericana allá por el año 1993, cuando un joven de veinticuatro años llamado Chris McCandless fue hallado muerto en una caravana, con evidentes signos de desnutrición, tras haber estado recorriendo durante meses las inhóspitas y vírgenes tierras de Alaska. 

Krakauer, que fue quien publicó originalmente el reportaje, elabora en este libro una minuciosa crónica que reconstruye en la medida de lo posible los últimos pasos de McCandless por el mundo, narrados por él mismo en su diario, y se pregunta por qué demonios un joven de sus características, inteligente, idealista, de familia acomodada y con un futuro prometedor, querría borrar todo rastro de su vida anterior para embarcarse en un viaje incierto por el corazón de los Estados Unidos. 

Hacia rutas salvajes es, asimismo, un apasionante estudio sobre la relación del hombre moderno con la naturaleza, un recorrido por los paisajes más emblemáticos e imponentes del continente Norteamericano en el que Krakauer explora la fascinación casi reptiliana que ejercen sobre nosotros ciertos accidentes geográficos e invita, aportando multitud de pruebas y testimonios, a que nos formemos una opinión sobre la polémica figura de McCandless, admirado por muchos, criticado por otros que lo califican como un inepto que se lanzó a la aventura sin medir las consecuencias. Sorprendente, emocionante e inspiradora, Hacia rutas salvajes me ha parecido una lectura bastante recomendable. 




►Título original: Vane Shadow
►Traducción: Daniel de la Rubia
►Año: 1963
►Editorial: Alba Editorial
►Páginas: 264
►Valoración: ★★★☆


Como vana sombra ha sido una lectura fantástica. Directa, compacta y sin artificios, la novela de Jane Hervey es una deliciosa intromisión en las vidas de una familia que se ve sacudida por la muerte del patriarca. Más temido que amado, la figura del coronel Alfred Winthorpe se abalanza sobre sus descendientes aun después de fallecer, ocupando los pensamientos de una esposa que siente que ha desperdiciado su vida, tres hijos que ven confirmados o denegados los afectos del padre a través de una sorprendente herencia y una nieta sumida en una crisis matrimonial para la que podría encontrar solución durante los preparativos del funeral.

Con una sagacidad y economía de medios francamente pasmosa, Hervey disecciona en esta entretenida novela los convencionalismos de la alta sociedad inglesa, tan afectada y preocupada por las apariencias que no es capaz de identificar a los monstruos que se esconden tras las máscaras. A pesar de su brevedad, Como vana sombra es una lectura rica, donde los personajes quedan perfectamente delineados con apenas unas pinceladas. Haciendo uso de un narrador omnisciente que desentraña en cada escena los pensamientos de cada protagonista, observamos cómo la peligrosa toxicidad del dinero va emponzoñando matrimonios y fraternidades hasta el punto de sonsacar el lado más oscuro del ser humano, ese que está dispuesto a manipular, traicionar y conspirar de forma taimada con tal de obtener un beneficio económico.

Hervey también reflexiona sobre cómo la muerte supone una consideración repentina de nuevas perspectivas, cómo de repente cobramos conciencia de nuestra propia fragilidad y nos sentimos inclinados a calibrar aspectos de nuestra vida con los que quizá llevamos conviviendo mucho tiempo en callado descontento. El final, propiciado por la lectura del testamento, desprende una nota agridulce, sorprendente y decepcionante para algunos, pero liberadora de manera inesperada para otros. No esperaba gran cosa de este libro, pero lo cierto es que me ha dejado bastante satisfecho y con ganas de que la editorial recupere más títulos de la autora. 




►Título original: A View of the Harbour
►Traducción: Carmen Francí
►Año: 1947
►Editorial: Gatopardo Ediciones
►Páginas: 320
►Valoración: ★★★


Elizabeth Taylor demuestra en esta novela tener un maravilloso don para la introspección y la creación de personajes tan vívidos como intrincados. Sirviéndose de una pintoresca localidad pesquera como escenario y los primeros años tras la Segunda Guerra Mundial como contexto histórico, Taylor despliega ante el lector un lienzo donde se suceden de manera sutil y siempre significativa hermosos brochazos que nos permiten acceder a los rincones más secretos de sus habitantes. 

Desde un oficial de la marina retirado que se dispone a cultivar sus aspiraciones artísticas hasta una mujer divorciada que mantiene un romance con el marido de su mejor amiga, pasando por una viuda que no le encuentra sentido a la vida tras la muerte de su cónyuge o una escritora que se enfrasca en la redacción de su novela hasta el punto de ignorar los acontecimientos que se producen a su alrededor, los personajes de Una vista del puerto rebosan humanidad y una consistencia casi real, aun cuando no somos conscientes de los motivos que impulsan sus actos. 

Taylor prescinde en la medida de lo posible de sus respectivos historiales y deja que nos asomemos al interior de cada uno conforme se van fraguando entre ellos todo tipo de relaciones. De este modo, el argumento de la novela se convierte en una apasionante y lúcida observación sobre la dinámica de grupos que encandila por su autenticidad y complejidad latente, todo ello enmarcado en un entorno costumbrista muy logrado. Lejos de asestar contundentes golpes de efecto, la lectura de este libro se caracteriza por un ritmo calmado y fluido, libre de sobresaltos, pero también de estancamientos, que desemboca en un relato veraz, emotivo y palpitante. Qué injusto que la autora no tenga detrás una verdadera legión de lectores porque Una vista del puerto es, para mí, una de las revelaciones literarias del año.

Emmanuel Carrère - Bravura

viernes, 20 de enero de 2017



Título original: Bravoure
Traducción: Jaime Zulaika
Año: 1984
Editorial: Anagrama
Páginas: 360
Valoración: ★


El año 1816 está investido de cierta cualidad legendaria en la historia de la literatura. Fue entonces cuando se concibieron, casi a modo de juego, algunas de las figuras más importantes del terror gótico. Así es, una noche de 1816 en la que estaban reunidos en la villa suiza de Diodati, entre otros, Lord Byron, Mary Shelley y John William Polidori, nacieron nada más y nada menos que Frankenstein y El vampiro en calidad de maniobra contra el aburrimiento. La novela de Emmanuel Carrère narra en su parte final una crónica ficticia de dicha velada, mucho después de hacer pasar al lector por un auténtico laberinto narrativo que te deja completamente mareado y exhausto. 

Bravura, segunda novela de Emmanuel Carrère (París, 1957), comienza su andadura en el barrio londinense del Soho, donde un moribundo y resentido Polidori languidece en compañía de una joven prostituta tras contemplar cómo su prometedora carrera literaria se desvanece injustamente tras haber sido víctima de sendos plagios. Lo que en principio parece una reconstrucción imaginada —y algo deprimente— de los últimos días de esta figura olvidada por la historia, se convierte en manos de Carrère en un literal juego de espejos donde se acaricia la idea de unos universos paralelos que son reflejo del nuestro. Así, antes de dar por zanjado el destino aciago de Polidori, Carrère imprime a la narración una vuelta de tuerca que cambia por completo nuestra percepción de la obra. Ahora aparecen nuevos personajes, en un nuevo escenario, y sin darte tiempo a recuperarte del shock, la novela avanza imparable y a toda mecha hacia un destino incierto que no deja de sorprender, extrañar y confundir en iguales proporciones.


«La estrella que lo guiaba, que le infundía la confianza de que los caminos angostos donde se hería llevaban, sin embargo, a la gloria y a la felicidad, esta estrella se apagaba después de unos pestañeos patéticos y se llevaba a su zona de sombra una de las dos metáforas a las que Polidori recurría para explicarse a sí mismo su historia».


Siempre girando en torno al fascinante origen de Frankenstein y la existencia de manuscritos inéditos que podrían revelar una versión extraoficial de la historia, Carrère indaga en los mecanismos de la creación literaria y en la relación del escritor (y, a un nivel más alto, la del lector) con sus personajes. Mejor o peor resueltas —o no resueltas en absoluto—, Bravura es un imparable torrente de ideas, un desbordante derroche de imaginación e improvisación que parece concebido para desafiar al lector, mucho más que para hacerle disfrutar del recorrido. Y ese es, precisamente, uno de los principales problemas que he tenido a la hora de enfrentar la lectura de esta novela, que es, en realidad, una sucesión anidada de distintas historias relacionadas entre sí. Este recurso, que en manos inexpertas puede resultar extremadamente volátil, ya lo he visto llevado a cabo con mucho más brío e inteligencia, por ejemplo, en las novelas de David Mitchell.


«Los dos hombres la miran y en el momento de cerrar la puerta, así como un director diría «acción» antes de una toma, el capitán, guiñando un ojo, cuchichea:
     —¡Ahora, bravura!»


En el caso de Bravura, lo que falla son los engranajes. Bravura contiene un componente biográfico, un toque de suspense y misterio, algo de novela rosa y sí, cumpliendo vuestros peores presagios, hasta una invasión extraterrestre metida con calzador. Todo ello formando parte de un entramado autorreferencial en el que la novela cobra conciencia de sí misma. De manera independiente, las distintas partes de la obra parecen sostenerse con bastante más lustre. Pero a la hora de ensamblar componentes tan variopintos, Emmanuel Carrère acaba construyendo una obra tremendamente enrevesada y amorfa, un tambaleante edificio narrativo donde no se perciben claras las intenciones del autor ni el sentido de tantas acrobacias circenses. 

El estilo del autor es, de lejos, uno de los mejores aspectos de la novela, llegando a convertirse en ciertos pasajes en el único aliciente para proseguir con su lectura. Y aunque valoro el alarde de originalidad y virtuosismo del que hace gala Carrère, así como los riesgos que asume durante el proceso, no ha sido Bravura una novela que haya disfrutado. No obstante, al ser uno de sus primeros trabajos, mantengo la esperanza de encontrar en novelas posteriores ese extraordinario talento del que hablan tantas personas. De momento, continúo con la búsqueda. 

Julio Fajardo Herrero - Asamblea ordinaria

martes, 17 de enero de 2017



Título: Asamblea ordinaria
Autor: Julio Fajardo Herrero
Año: 2016
Editorial: Libros del Asteroide
Páginas: 224
Valoración: ★★☆


Si entendemos la literatura como una vía para canalizar los problemas que aquejan a la sociedad, un terreno sin restricciones donde volcar la realidad cotidiana y estudiar su impacto en el individuo, no es de extrañar que en los últimos tiempos haya proliferado en el mundo editorial una corriente de obras denominadas como «novelas de la crisis», que es, al fin y al cabo, el acontecimiento reciente que más ha trastocado los cimientos de nuestro país. De esa necesidad por encontrar respuestas ante los tiempos de cambio o, sencillamente, registrar las dimensiones de la catástrofe, nace esta segunda obra de Julio Fajardo Herrero, escritor de origen tinerfeño que en su Asamblea ordinaria nos ofrece una incómoda radiografía de la actual coyuntura social, política y económica españolas.


«Por mucho que ahora mismo esa cantidad para nosotros sea una verdadera fortuna, el hecho de haberla aceptado enseguida no iba a ser más que otro quebradero de cabeza que añadir a la lista de cosas pendientes —otra losa que sumar a lo que ya le debes al banco y a tu madre y a los padres de tu pareja— y desde ese momento te va a tocar componértelas con la noción de que ahora también le debes dinero a un amigo que tampoco es millonario, ni mucho menos. Por eso digo que si te lo ofrecen, aunque no dudo que sea con la mejor intención, en parte es porque también saben que no vas a aceptarlo».


Asamblea ordinaria se compone de tres historias —ambientadas en tres ciudades tan diferentes como Madrid, Zaragoza y Barcelona— que nos pueden resultar desagradablemente familiares: historias de desempleo, precariedad laboral, tensiones domésticas y vidas rotas por culpa del desplome financiero. Esta tres líneas argumentales, que nunca llegan a cruzarse y que se intercalan de manera mecánica en ciclos que con el tiempo resultan un tanto monótonos, están protagonizadas por tres parejas de personajes anónimos que, supongo, pretenden englobar al conjunto de la sociedad para que cualquiera pueda sentirse identificado con ellas.

En el primer caso tenemos a un matrimonio en el que crecen las rencillas porque el marido lleva dos años en paro. El dinero escasea, las deudas se acumulan, y él lo único que parece buscar es porno en Internet y fantasías revolucionarias de la mano de una nueva «mayoría social» que empieza a manifestarse en las calles. Por otro lado, tenemos a un joven trabajador que siente una especie de fascinación obsesiva por su antiguo jefe, un hombre adinerado que trata de ocultar sus malas prácticas empresariales con toneladas de carisma y buenos propósitos. En último lugar, el sobrino que se marcha a vivir a casa de su tía —anciana, viuda y estafada hasta perder sus ahorros— con el fin de ahorrarse el alquiler. El conflicto generacional está servido y nos hace reflexionar sobre la capacidad del ser humano para empatizar e interesarse por el prójimo en tiempos de dificultad.

A nivel formal, Asamblea ordinaria tiene cosas destacables. Julio Fajardo Herrero trabaja muy bien los diferentes registros narrativos (los tres narradores, a pesar de su despersonalización, son perfectamente distinguibles) y su retrato de la actual realidad española es tan certero como preocupante. Su estilo, para mi gusto, innecesariamente enrevesado, fluctúa entre la ironía, la mordacidad y el despecho, entre la admonición y el reproche, entre el desengaño y la frustración, creando una amalgama de reacciones y respuestas ante esta época convulsa que no dejan indiferente a nadie. Otra cosa que alabo es la capacidad del autor para ahondar en los abismos de la crisis sin adoptar posturas políticas determinadas ni que haya eslóganes panfletarios de por medio, involucrándose en las historias pero nunca posicionándose con ninguno de sus protagonistas.


«Por ejemplo ella pensaba mucho en la muerte de su marido, porque la seguía teniendo muy presente, y se acordaba de todas las cosas a las que habían renunciado juntos y por las que se habían sacrificado, siempre tan mentalizados con que llegaría el momento de dejar de trabajar e imaginando esa etapa de sus vidas como lo que debería ser para todo el mundo, un descanso. Los dos se habían deslomado durante más de cuarenta años, a menudo con más de un trabajo cada uno, gastando lo estrictamente necesario siempre con la idea en la cabeza de poder tener un retiro tranquilo —sin derroches, pero también sin pasar apuros—, y todo para que al final a él le encontraran el cáncer justo un año y medio antes de cuando le tocaba jubilarse».


Ahora bien, la lectura de Asamblea ordinaria enfrenta varios escollos importantes, como por ejemplo la ausencia total de tensión narrativa o la escasa, por no decir nula, evolución de los personajes. Asamblea ordinaria es una obra que se apoya demasiado en el lenguaje, en la pomposidad de sus estructuras gramaticales y, en definitiva, parece demasiado interesada en reflejar la elocuencia de su autor más que en enganchar por medio de una trama propiamente dicha. Me parece que está repleta de detalles puntuales y enfoques de lo más interesante, pero que no terminan de adaptarse al formato en el que vienen envueltos. En resumen, una lectura irregular, de sensaciones encontradas, que a pesar de sus buenas cualidades no ha terminado de cuajar del todo conmigo.

Yukio Mishima - El rumor del oleaje

lunes, 16 de enero de 2017



Título original: Shiosai
Traducción: Keiko Takahashi y Jordi Fibla
Año: 1954
Editorial: Alianza Editorial
Páginas: 216
Valoración: ★★★☆


Tras Confesiones de una máscara, prosigo mi incursión en la obra de Yukio Mishima con la que es una de sus obras más conocidas, El rumor del oleaje. Elegante y atmosférica, la novela de Mishima es una entrañable historia de amor primerizo, pero también un hermoso lienzo donde se dibujan las vidas de una pequeña comunidad de pescadores en el Japón inmediatamente posterior a la Segunda Guerra Mundial. Con su envolvente y característica prosa, el escritor nipón demuestra una habilidad pasmosa para trasladarte a la remota isla de Utajima y que puedas percibir sus paisajes, costumbres, supersticiones, aromas o incluso el embate de la marea. El mar, de hecho, es una presencia constante en la novela, no solo como medio para ganarse el sustento, sino como entidad de orden divino al que los habitantes de Utajima rinden culto y le dirigen sus peticiones de buena fortuna. 


«El mar era el lugar donde se ganaba la vida, un campo ondulante en el que, en lugar de espigas de trigo mecidas por la brisa, la blanca y amorfa cosecha de olas ondeaba eternamente por encima del azul uniforme de un suelo delicado y productivo».


El romance que surge entre Shinji, un joven curtido en las lides de alta mar que se encarga de proveer para su familia tras la muerte de su padre, y Hatsue, la hija del naviero más rico del pueblo, transmite un enternecedor candor juvenil capaz de sobreponerse a los diferentes obstáculos que les salen al paso. Los breves, intensos y casi siempre clandestinos encuentros que mantienen ambos jóvenes están cargados de un erotismo sutil y ardorosos cruces tanto de palabras como de miradas. Quizá por el pudor propio de la edad, el descubrimiento de nuevas sensaciones o, como el propio Mishima recalca en varias ocasiones a lo largo de la novela, la condición de aislamiento cultural en que se encuentra la isla respecto a otras grandes ciudades expuestas a la ocupación norteamericana, Shinji expresa su desconocimiento en materia de interacción con el sexo opuesto por medio de movimientos tímidos, titubeantes y cohibidos, o incluso de una frustrante inacción que produce desasosiego.


«Los jóvenes de la ciudad aprenden pronto las peculiaridades del amor gracias a las novelas, el cine y otros medios de información, pero en Utajima prácticamente no había modelos que seguir. Así pues, por mucho que meditara al respecto, Shinji no tenía la menor idea de lo que debería haber hecho durante los preciosos minutos transcurridos durante el trayecto entre la torre de observación y el faro, cuando estuvo a solas con ella. No le quedó más que un profundo remordimiento, la sensación de que había dejado de hacer algo importante».


Afortunadamente, no se trata de un amor edulcorado o empalagoso; más bien, Mishima consigue retratar la pasión entre Shinji y Hatsue como una fuerza más de la naturaleza, un impulso puro, pausado pero constante, que acaba agotando la paciencia de sus contrincantes, puliendo el carácter y sacando a relucir lo mejor de cada individuo. Y es que, una vez más, amor y adversidad parecen ir unidos de la mano. Mishima explora los prejuicios de la sociedad en el ámbito matrimonial cuando existe una diferencia de poder adquisitivo entre ambas partes o cuando uno de los miembros se convierte en objeto de conquista por parte de varios contendientes, en este caso, Yasuo, presidente de la Asociación de Jóvenes del pueblo, persuasivo y con dotes de líder, y la ingenua Chiyoko, una chica acomplejada por su fealdad. Los dos se fijarán en Hatsue y Shinji respectivamente, convirtiéndose en los vértices restantes de un explosivo cuadrado amoroso que amenaza con acarrear consecuencias desastrosas. Por si fuera poco, en un momento de la novela Shinji se verá obligado a superar una prueba de mérito que recuerda a las gestas clásicas y que validará o no su derecho al idilio romántico.

En líneas generales, El rumor del oleaje es una obra sencilla, de ritmo pausado y conciencia lírica que seguramente no destaque por ser una de las más brillantes del autor, pero que reporta una lectura reconfortante y placentera donde se apela fervientemente a los valores tradicionales, así como al espíritu de superación (ese «empuje» del que hace gala Shinji) tan característico del pueblo japonés. Me ha gustado sobre todo el trabajo de ambientación, perfecto para familiarizarse con los pormenores de la vida marítima, y la tierna historia de amor que surge entre los protagonistas, que si bien se aleja mucho de ser extraordinaria, goza de un arrebatador encanto que, eso sí, no es tan fácil de encontrar.

#AdoptaUnaAutora: Louise Erdrich, una introducción

domingo, 15 de enero de 2017


Louise Erdrich es un nombre que siempre ha estado presente durante mis indagaciones en busca de nuevas lecturas. Sin embargo, no ha sido hasta la aparición de la iniciativa Adopta una autora que me he animado por fin a leer su obra.

Erdrich, nacida en Little Falls, Minnesota, el 7 de junio de 1954 (pero criada en Dakota del Norte), goza de una fantástica reputación en los Estados Unidos y ha estado ligada a lo largo de su carrera a multitud de premios y reconocimientos. Su debut literario, Filtro de amor (1984), fue galardonado con el National Book Critics Circle Award. Aunque es La casa redonda (2012), premiada con el National Book Award, uno de sus títulos más emblemáticos y conocidos. Todo ello sin mencionar la cantidad de veces que ha sido finalista de otros muchos premios importantes, entre ellos el Pulitzer. 

Uno de los rasgos más interesantes de su extensa y amplia trayectoria literaria (Erdrich ha cultivado multitud de géneros, desde la novela hasta la poesía, pasando por el ensayo, el relato autobiográfico y los cuentos infantiles) es la incorporación de su identidad cultural como objeto de análisis y de debate literario. Louise Erdrich es descendiente de nativos americanos, hija de madre Chippewa y padre germano-estadounidense (ambos profesores), y en sus libros se hace eco de las dificultades y retos a los que han de hacer frente los miembros de la comunidad nativo-americana o de ascendencia mestiza en un mundo que choca radicalmente con los preceptos de su cultura, raíces y mitología. Esta necesidad de explorar su herencia amerindia cristalizó durante su época universitaria en Dartmouth, donde fue una de las primeras mujeres en ser allí admitidas y donde también conoció a su futuro marido, Michael Dorris, director del departamento de estudios nativo-americanos en aquel momento. Junto a él escribió el primer capítulo de lo que más tarde se convertiría en Filtro de amor, un anticipo que se llevó los 5000 dólares que concedía el Nelson Algren Award y que se transformó en el pistoletazo de salida de una carrera sembrada de éxitos profesionales.

En el aspecto formal, Louise Erdrich estructura sus obras a modo de relatos conectados entre sí que no obedecen a un orden cronológico, recordando al estilo de grandes escritores como Alice Munro y William Faulkner. Gran parte de la narrativa de Erdrich se sitúa en la misma reserva ficticia de Dakota del Norte, desde donde nos ofrece a través de múltiples perspectivas episodios de la vida de diferentes clanes cuyos destinos se entrecruzan durante generaciones. Es precisamente este cuerpo de novelas el que le ha reportado mayores elogios a Louise Erdrich, llegando a ser considerada a lo largo de las últimas décadas como una de las voces más importantes y necesarias del panorama estadounidense por sus excepcionales reflexiones sobre el amor, el dolor, la culpa y los lazos familiares.

Sin duda, Louise Erdrich es una autora muy prolífica de la que aún me queda mucho por descubrir. Espero conseguirlo durante los próximos meses, para lo cual me embarcaré en la lectura de sus textos publicados en castellano, indagando en sus entrevistas y profundizando en los temas que aborda con tanta seriedad y conocimiento de primera mano. Estoy seguro de que la mía será una adopción muy, pero que muy interesante, y espero que me acompañéis en ella mientras dure.

De momento, ya está en el horno la reseña de Filtro de amor. ¡Nos vemos!


Louise Erdrich


Novelas

Filtro de amor (1984)
La Reina de la Remolacha (1986)
Huellas (1988)
The Crown of Columbus [con Michael Dorris] (1991)
Bingo Palace (1994)
Tales of Burning Love (1997)
The Antelope Wife (1998)
El último informe del padre Damien (2001)
El coro de maestros carniceros (2003)
Four Souls (2004)
The Painted Drum (2005)
Plaga de palomas (2008)
El juego de la sombra (2010)
La casa redonda (2012)
LaRose (2016)

Relatos

El descapotable rojo y otras historias (2009)

Literatura infantil

Grandmother's Pigeon (1996)
The Birchbark House (1999)
The Range Eternal (2002)
The Game of Silence (2005)
The Porcupine Year (2008)
Chickadee (2012)
Makoons (2016)

Poesía

Jacklight (1984)
Baptism of Desire (1989)
Original Fire: Selected and New Poems (2003)

No ficción

Route Two [con Michael Dorris] (1990)
The Blue Jay's Dance: A Birthyear (1995)
Books and Islands in Ojibwe Country (2003)

Ensayo

Two Languages in Mind, But Just One in the Heart (2000)

Reseñas breves [155 - 157]

viernes, 13 de enero de 2017



►Título original: Our Souls at Night
►Traducción: Cruz Rodríguez Juiz
►Año: 2015
►Editorial: Literatura Random House
►Páginas: 144
►Valoración: ★★★


Kent Haruf era hasta ahora un completo desconocido para mí. La primera obra suya de la que oigo hablar es precisamente una póstuma. Sin embargo, en contra de lo que dicta la experiencia, no hay en Nosotros en la noche ni rastro de chapucero oportunismo editorial. Más bien, la última novela de Haruf constituye una extraordinaria demostración de sobriedad narrativa que esconde en su interior una historia tierna y conmovedora como pocas.

El planteamiento es repentino y demoledor: una tarde, Louis recibe la visita de su vecina Addie, una mujer que, como él, lleva mucho tiempo viuda. Esta le propone pasar juntos la noche, solo para hablar, para combatir la soledad. Aunque al principio se muestra reticente, sorprendido, Louis finalmente acepta. A partir de ahí, se convierte en una auténtica delicia contemplar cómo se desenvuelven ambos protagonistas en el silencio de la noche, desnudándose mutuamente en un proceso que poco o nada tiene que ver con el sexo y sí mucho con la calidez de los cuerpos en contacto.

La inusual relación de Louis y Addie, cuyos términos permanecen velados al resto del mundo, comienza a despertar comentarios desafortunados y gestos de desaprobación por parte de sus más allegados, convirtiéndose su atípica amistad en un objetivo a abatir para quienes se aferran a lazos convencionales. Sencilla y de atmósfera diáfana, Nosotros en la noche contiene profundas reflexiones sobre el amor y los prejuicios a los que deben hacer frente quienes lo encuentran en la vejez. Más allá de escenas o diálogos memorables, el poso que deja su lectura es una sensación acogedora, entrañable, una candidez impropia de las circunstancias que, no obstante, Kent Haruf hace encajar como anillo al dedo hasta su contenida y, aún así, trascendental conclusión. Maravillosa y recomendable joya.




►Título original: The Sense of an Ending
►Traducción: Jaime Zulaika
►Año: 2011
►Editorial: Anagrama
►Páginas: 192
►Valoración: ★★★


Sin apenas despeinarse, Julian Barnes ha escrito una de las novelas más fascinantes que he leído en mucho tiempo. La primera parte de El sentido de un final me ha parecido sublime, imperial, narrada de manera prodigiosa y pulcra. Podemos decir que el premio Man Booker no le fue otorgado en vano. En ella conoceremos a un trío de adolescentes maravillosamente pedantes (Tony, Colin y Alex) que reflexionan en clave filosófica sobre la amistad, el amor, el despertar sexual, la historia y el sentido de la vida mientras observamos cómo les afecta la incorporación al grupo de un cuarto miembro llamado Adrian, personaje de trasfondo trágico y gran intelecto cuyo repentino suicidio marcará para siempre el transcurso de sus vidas.

La segunda parte se centra más en describir la relación tóxica que mantuvo Tony, el narrador, con su primera novia, Veronica, una chica posesiva y enfermiza de la que no salió bien parado. Décadas más tarde, la sombra de Veronica reaparece en la vida de Tony en forma de testamento: unos diarios que pertenecieron a Adrian y que Veronica se niega a entregarle. ¿Contendrán esos diarios la clave para entender los motivos del suicidio de Adrian? A medida que la historia avanza y las amistades se dispersan, el tono de la novela se ensombrece y los fracasos y los desengaños se suceden en una obra que condensa de forma magistral la complejidad de las relaciones humanas y revela el efecto transformador del paso del tiempo, así como el engañoso filtro de la memoria.

En definitiva, El sentido de un final me ha parecido una novela brillante, cautivadora, profunda y tremendamente inspiradora, narrada además con un gusto exquisito y que te hace reflexionar largo y tendido sobre las vueltas que da la vida o de cómo este incesante girar nos transforma sin que apenas nos demos cuenta o cuando ya es demasiado tarde para hacer algo al respecto.  




►Título original: Grief Is The Thing With Feathers
►Traducción: Milo Krmpotić
►Año de edición: 2016
►Editorial: :Rata_
►Páginas: 144
►Valoración: ★★★☆


La «novela» de Max Porter adopta en su recorrido diferentes formas para hablar de un tema tan trillado como el duelo por la muerte de un ser querido en un tono que rebosa originalidad y frescura. En ella, un padre y sus dos hijos reciben la visita de un cuervo simbólico —bastante cachondo, por cierto— que les ayuda a lo largo del texto a superar la pérdida de la madre/esposa, enfrentándoles con su indescriptible sufrimiento y el vacío que deja la ausencia de una forma entrañable y visceral, emotiva y desgarradora de maneras inesperadas. Homenajeando la producción literaria de Emily Dickinson y Ted Hughes, Max Porter elabora una historia donde el lenguaje destaca por su elasticidad y melódica cadencia, sobreponiéndose a la estructura fragmentada del texto y alcanzando a describir sentimientos que las palabras normalmente no pueden expresar. El duelo es esa cosa con alas me ha parecido una lectura muy sugerente y dolorosa por sus implicaciones, más que por su capacidad para tocar ciertas teclas emocionales. Es un texto poético que se presta a múltiples interpretaciones, cambiante, camaleónico, alejado de la narrativa convencional, pero siempre estimulante y estremecedor. Uno de esos libros de los que se puede sacar tanto o más provecho en sucesivas lecturas.

 
Generación Reader © 2012